El Blog de Los Diletantes

Escrito por Marcel Proust

Todo lo que cuenta Proust, y la sutileza de su relato…

Publicado por Ulises Lima el 23 de Junio de 2018

“Entonces, desde el hotel, mandaba al cuartel a alguien con dos palabras para Saint-Loup: le decía que si le era materialmente posible -sabía que le era muy difícil- fuese tan bueno que se pasase un instante por mi cuarto. Al cabo de una hora llegaba, y al oír su campanillazo me sentía libre de mis preocupaciones. Sabía que si éstas eran más fuertes que yo, él era más fuerte que ellas, y mi atención se desprendía de ellas y se volvía hacia él, que había de decidir. Acababa de entrar y ya había extendido en torno a mí el aire libre en que desplegaba tanta actividad desde por la mañana, medio vital muy diferente de mi habitación y al cual me adaptaba inmediatamente con reacciones adecuadas.

-Espero que no me guardará usted rencor porque le haya molestado; siento no sé qué me atormenta, ya lo habrá usted adivinado.

-Nada de eso; he pensado sencillamente que tenía usted ganas de verme y me ha parecido muy amable. Encantado de que me haya usted hecho llamar. Pero ¿qué, es que no se encuentra usted bien? ¿Qué puedo hacer en su servicio?

Escuchaba mis explicaciones, me respondía con precisión; pero aun antes de que hubiese hablado me había hecho semejante a sí; al lado de las ocupaciones importantes que hacían de él un ser tan atrafagado, tan alerta, tan contento, las molestias que momentos antes me impedían estar ni un instante sin sufrir me parecían, como a él, desdeñables; era como un hombre que, después de llevar varios días sin poder abrir los ojos, hace llamar a un médico, el cual con habilidad y con dulzura le separa los párpados, le quita y enseña un grano de arena; el enfermo queda curado y tranquilo. Todos mis trastornos se resolvían en un telegrama que Saint-Loup se encargaba de poner. La vida me parecía tan diferente, tan hermosa, me sentía inundado de tal exceso de fuerza que quería hacer algo.”

Pág. 119
El mundo de Guermantes

En busca del tiempo perdido III – Marcel Proust
Alianza Editorial

Lectores Salvajes

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